La creatividad ligada a la locura

Publicado por Hasardevi | 10:38 | 0 comentarios »


28 mai 2010 le monde


Traducido por Hasardevi

¿Es necesario estar loco para ser artista? los ejemplos de genios más o menos locos abundan, pero la correlación es un poco simple para sacar una conclusión. Además, hace falta ponerse de acuerdo en lo que se entiende por “loco”... Aún si hoy en día se tienen los medios para introducirse en el cerebro por medio de imágenes impresas, los más ilustres locos han desaparecido hace muchísimo tiempo. Lo cual es lógico ya que hay más artistas muertos que vivos.

¿Qué habría revelado un scanner de Ravel, un IRM[1] de Hemingway, una topografía por emisión de positrones de Nietzche? La técnica de la topografía por emisión de positrones (TEP) ha sido justamente utilizada por científicos suecos y norteamericanos para tratar de ver un poco más claro sobre la relación entre arte y “locura”.

Gracias a la TEP, estos dos equipos han puesto en evidencia un nexo entre los signos clínicos de ciertas enfermedades mentales y una creatividad superior a la mediana. Un lazo que es conveniente interpretar con prudencia.

El estudio se centró en algunos receptores –los receptores D2- con un neurotransmisor, la dopamina. “Nos concentramos en las regiones donde las anomalías en la función activada por la dopamina se han asociado anteriormente a síntomas psicóticos o a un terreno genético que favorece la esquizofrenia”, escriben los autores en la reseña de sus trabajos publicada la semana pasada en PLos One.

La TEP reveló que a semejanza de pacientes con trastornos psicóticos, las personas más creativas poseían una densidad menor de receptores D2 a la dopamina en la región del hipotálamo. Resultados interpretados con mesura por los autores:

« Estos resultados muestran que el sistema de receptores D2 (a la dopamina) juega un papel en las capacidades creativas y podría revelar un nexo crucial entre creatividad y psicopatologías. (...) Las personas con buena salud que no padecen los efectos perjudiciales de una enfermedad psiquiátrica, (esta mínima densidad de receptores D2) puede ser la causa de un mejor resultado en las pruebas de creatividad.”

Entonces, ¿los artistas están locos? No, ya que los conejillos de indias de este estudio no tienen signo alguno de psicopatologías, aparte de esta mínima densidad de receptores D2. Y además ¿se trata verdaderamente de artistas? La creatividad de 14 personas que participaron en el estudio fue determinada por un test ad hoc, el Berliner Intelligenz Struktur Test. Según los autores, se trata de medir la capacidad de los sujetos en observación para “producir un trabajo que sea innovador y tenga sentido”, lo que los autores definen con el término de “divergent thinking”[2] (pensamiento divergente).

Es tentador establecer un vínculo entre arte y enfermedad, entre creatividad y locura, pues han sido tan prolíficos los locos geniales. En la introducción de su libro Maux d’artistes (Males de artistas), Sebastián Dieguez se pone en guardia contra cualquier tentación de “reducir o de explicar una obra particular por la enfermedad de su autor, y menos aún del arte en general, ni tampoco la genialidad, por la neurología y la psiquiatría”.

Pronto volveremos a hablar de este excelente libro. Entre tanto, no olvidemos que otros artistas gozaban de cabal salud. A menos que su locura no se haya limitado a sus receptores D2.

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[1] Imagerie par Résonance Magnétique (Impresión por Resonancia Magnética)

[2] Divergent thinking o pensamiento divergente, es un proceso o método que se aplica generalmente con objeto de generar ideas. Se usa a menudo para propósitos de creatividad y resolución de problemas junto con el “convergent thinking” (pensamiento convergente) el cual reúne información enfocada en resolver un problema (especialmente problemas que tienen una sola solución correcta). N. de T.


Retomando la vieja tradición de las fábulas de animales y plantas, Olivier Clerc nos ofrece siete lecciones de vida que nos ayudarán a entender mejor el complejo mundo que nos rodea.

La primera fábula, que da nombre al libro, nos habla de una rana metida en un caldero y que, debido a la imperceptible subida de la temperatura, no se da cuenta de que la están cociendo. Esta historia le sirve al autor como punto de partida para advertirnos de los cambios que se van produciendo poco a poco a nuestro alrededor sin que nos demos cuenta, como la pérdida de valores en la sociedad occidental o la degeneración en las relaciones de pareja. Las otras seis fábulas que completan esta acertada recopilación, y que beben de los libros de autoayuda, las fábulas clásicas y el ensayo, tienen el mismo fin: hacernos ver, a través de pequeños relatos llenos de finura y delicadeza, grandes cuestiones sobre la condición humana.

El tibio confort que engaña...

Una rana nada en una cazuela. Si empezamos a calentarla a fuego muy lento, la rana apenas se dará cuenta; con el calor empezará a perder fuerzas y, cuando quiera escapar, le será imposible: pronto estará hervida. Si por el contrario lanzamos al batracio sobre un recipiente con agua hirviendo, de una zancada habrá saltado fuera esquivando el peligro. Conclusión: ojo con los procesos de deterioro sutiles, muchas veces, inmersos en ellos, no sabemos reaccionar hasta que ya es demasiado tarde.

Publicado por Hasardevi | 17:01 | 0 comentarios »


Cuando dejamos de observarnos a nosotros mismos, cuando ya no nos cuestionamos, nos sobre-estimamos y nos volvemos dogmáticos. Nuestro discurso va en un solo sentido: Ya no escuchamos a los demás y el diálogo verdadero se vuelve imposible. Daisaku Ikeda

Les yeux sans visage...

Publicado por Hasardevi | 10:02 | 0 comentarios »



Merci . ° * ♪ ♫ ☺


Bruselas, 6 may (EFE).- Herschel, el telescopio más grande jamás lanzado al espacio, ha comenzado a aportar datos sorprendentes sobre el universo profundo, que están cambiando la comprensión que los astrónomos tenían hasta ahora del origen de las estrellas y la evolución de las galaxias.

La noticia completa aquí:
http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5iZGsOvRJ03tlAYagBFBWfVNIs5gw

Luna en el "Pico del Aguila"

Publicado por Hasardevi | 15:19 | 0 comentarios »


Esta foto me ha inspirado la siguiente reflexión.

El Pico del Águila (En sánsc.: Grdhrakuta, en jap.: Ryojusen.): Montaña ubicada al noreste de Rajagriha, capital de Magadha, en la antigua India. Éste fue el lugar en el que Shakyamuni expuso el Sutra del Loto. También simboliza la tierra de Buda o el estado de Budeidad.(“Los Principales escritos de Nichiren Daishonin” Glosario Vol. I – II)


También es el lugar mítico de reunión con los 10000 budas de todas las direcciones del Universo a la hora de morir.

Y en fin, el lugar en donde se realizó la portentosa asamblea de budas y bodhisattvas; la Ceremonia del Aire, que se realiza aún en la actualidad según la creencia budista de la SGI. Pero cada uno puede o no tener la certeza de haber compartido ese nexo desde el pasado infinito según su propia experiencia. Cada debilidad propia que vencemos, cada meta que alcanzamos, sólo nos aseguran que estuvimos presentes en la Ceremonia del Pico del Áquila, porque “la Ley impartida por el Buda, sólo puede ser comprendida por Budas”.

El budismo y la dignidad humana

Publicado por Hasardevi | 14:11 | 0 comentarios »


(Tomado de SGIQuarterly)

El tema de los derechos humanos no conoce fronteras y es motivo permanente de debate en los más diversos ámbitos, desde las Naciones Unidas hasta las comunidades más pobres del planeta; en el proceso de tratar los diversos aspectos de esta cuestión, ha surgido a la luz una serie de sistemas de valores y concepciones del mundo que se manifiestan en franca oposición unos con otros: lo individual opuesto a lo comunitario, la modernidad, a la tradición; Oriente contra Occidente, el Norte versus el Sur.

En definitiva, cualquiera sea la forma de concebir los derechos humanos –incluso cualquier otra clase de derechos—, ésta se basa, de una u otra manera, en comprender la dignidad humana. En otras palabras, todas las personas son merecedoras de un trato honorable, porque poseen dignidad, un valor inherente que les es propio por el simple hecho de ser seres humanos.

En algunas tradiciones, la dignidad deriva de Dios, a cuya imagen y semejanza fue creada la humanidad. En otras, se considera que la capacidad única de pensar y de razonar es lo que da origen a esa dignidad. Sin embargo, la idea de que ésta basta para otorgar al ser humano el derecho a la supremacía sobre otras formas de vida en el planeta está siendo suplantada por la conciencia de que el hombre debe asumir una responsabilidad muy concreta en cuanto al cuidado y el respeto que le brinda a la naturaleza y a todas las formas de vida que existen.

¿Cómo entiende el budismo la dignidad humana? ¿De dónde surge dicha dignidad y en qué se sustenta?

El budismo se basa en el principio del valor y de la absoluta inviolabilidad que posee la vida. En una carta que envió a un seguidor, Nichiren establece que el valor que tiene un solo día de vida es superior a cualquier tesoro. Desde la perspectiva del budismo, cada vida individual es una manifestación de la energía de la vida universal.

El poeta bengalí Rabindranath Tagore, lo expresó de la siguiente manera: "El mismo caudal de vida que corre, día y noche, por mis venas, corre por el mundo y danza en compás rítmico. / Es la misma vida que salta de gozo por el polvo de la tierra, en innumerables briznas de hierba, que irrumpe en tumultuosas olas de hojas y de flores". (1)

Desde la perspectiva budista, dada la asombrosa cantidad de formas de vida que colman el universo, la condición humana es un privilegio único que involucra responsabilidades especiales. Nichiren, al referirse a un pasaje del Sutra del Nirvana, lo describe que es raro nacer como ser humano, y que el número de los seres dotados de vida humana es tan pequeño "como los granos de arena que caben sobre una uña".

Lo que hace que nuestra condición humana sea única es nuestra potestad de elegir, la libertad que poseemos de optar por el bien o por el mal, de beneficiar o de perjudicar a otros.

En un libro sobre los retos que implica envejecer, hay un relato sobre una joven casada y madre de hijos pequeños, que se encuentra repentinamente ante la obligación de cuidar de su suegra, que ha quedado postrada luego de un derrame cerebral. Al principio, ella no entiende por qué tiene que cargar con ese peso, que viene a sumarse a su vida ya colmada de obligaciones. Pero, gracias a su práctica budista, la joven puede darse cuenta de que, según cómo elija encarar la situación, puede o no convertirla en una oportunidad para crear valor. Así, logra finalmente transformar en gratitud lo que inicialmente se había manifestado como resentimiento hacia la anciana.

En última instancia, para el budismo, la dignidad humana implica la capacidad que cada persona posee de escoger el camino del perfeccionamiento personal. En otras palabras, podemos hacer de cada dificultad que surja a nuestro paso un medio para incentivar la creatividad, el crecimiento y el desarrollo. La budeidad, o iluminación, es una manera de describir ese estado de profunda elevación personal en que la sabiduría, el valor y la misericordia están plenamente desarrollados. Todas las personas –de hecho, toda forma de vida— poseen el mismo potencial, de acuerdo con el principio formulado por el budismo –en especial, el budismo Mahayana— de que la totalidad de los seres vivientes poseen la naturaleza de buda.

En términos de la vida cotidiana, cada persona tiene una misión, un papel único que nadie más puede desempeñar; una perspectiva única que ofrecer, una contribución única qué hacer. Así lo expresa el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, en un libro que escribió recientemente para estudiantes del nivel secundario: "Todos tenemos una misión. El universo no realiza nada sin un propósito. El hecho de que existamos significa que tenemos un propósito".

La anciana del relato, que había sufrido un grave problema de salud, buscó, ella también, la manera de emplear su capacidad severamente limitada para contribuir al bienestar del grupo familiar. Ya que aún podía utilizar sus manos, se ocupó en labores de punto, en parte, como una forma de terapia y en parte, para confeccionar cosas útiles para la familia. Además, descubrió que disfrutaba de la tarea de cuidar la casa cuando los demás estaban afuera.

Desde la perspectiva budista, siempre podemos escoger crear valor en las situaciones más difíciles. Gracias a cada decisión que tomamos en ese sentido, podemos cumplir con nuestro propósito y misión en la vida y, de tal modo, poner de manifiesto en toda su plenitud el tesoro inherente de nuestra dignidad humana. No existe una base más sólida para el establecimiento de los derechos humanos que una profunda toma de conciencia de la dignidad que reside en cada uno de nosotros.

Nota bibliográfica:

1) TAGORE, Rabindranath: "Gitanjali", Obra escogida, LXIX, traducido por Zenobia Comprubí de Jiménez, España, Editorial Aguilar, S.A., 1955, pág. 332.