Esta caricatura aparece en el blog dedicado al fotoperidodismo del Boston Globe, The big picture consagró su columna del viernes al movimiento de huelga en Francia. De una parte está la versión norteamericana diciendo "Está despedido, estamos revocando sus derechos, no podrá retirarse hasta los 70 años" a lo que responden "ok, ok, ok"; y en la versión francesa, se dice lo mismo pero con acento francés y la gente responde enojada ...
He puesto esta fotografía porque en el pie de la misma decía que la tortuga fue liberada por el fotógrafo que la encontró en este estado lamentable. De no haber sido así, el animalito hubiese tenido una agonía larga y cruel antes de morir.
Cuántas cosas vienen a la mente al mirar esto: la irresponsabilidad con la cual nos conducimos al contaminar el planeta, sin entender que todo esto se vuelve contra nosotros mismos: si no importa lo que suceda con los otros seres vivos que habitan el mundo, tampoco importa lo que pueda ocurrir al género humano. La realidad es que es al revés: no tenemos amor hacia nosotros mismos, por lo tanto, no podemos sentir empatía o compasión por los otros.
Presos en una maraña de creencias equivocadas, rebasados por prejuicios y falta de comprensión sobre la realidad que hemos formado, vamos hacia una muerte cruel precedida por una larga agonía... En un malestar general que invade a los seres humanos y les impide saborear la vida con toda su diversidad. Sufrimiento sin conciencia además, sin entender de donde procede y cómo enfrentarle. Tomar conciencia de uno mismo y de su lugar en el mundo, es el primer paso para tomar conciencia del otro y de todo lo que nos rodea.
Algo es seguro: sin conciencia social, no es posible una conciencia espiritual, y viceversa. La conciencia es total o se convierte en una creencia fanática simple y llanamente. Lo he comprobado una vez más cuando escuchaba la necia interpretación sobre una poesía del gran Eduardo Galeano, "Los Nadie". Una profunda pena me invadió cuando me percaté de que, quien la había declamado y luego intentó "explicarla", desvirtuó el sentido de lo expresado en ella por su autor. La ignorancia evidente sobre el autor de la poesía, su trayectoria personal, sus luchas sociales y sus convicciones, impiden a alguien que a todas luces carece de la sensibilidad y el asiduo cultivo de la lectura de poesía, entender los símbolos que la componen o, al menos, dejar que cada quien saque su propia conclusión...
Si se declara estar en un "camino espiritual" y se muestra un desconocimiento total de la realidad social, de la política y las luchas históricas, y de manera irresponsable se recomienda casi la supresión total de las emociones en aras de "no sufrir" para "transformar a la sociedad y abrir la conciencia", en una oferta de recetas, que no serían del todo malas si se pusieran en la mesa como una herramienta más para llegar a conocerse a sí mismo y no como verdad absoluta que termina por hundir en el fanatismo a quienes se aferran a un pensamiento egocéntrico y ramplón. Mientras se esté vivo, se sufre, porque es inevitable "sentir"... sentir calor, frío, hambre, sed, amor, repulsión, felicidad, tristeza... pero aniquilar las emociones, trae consigo la forma más sombría de la muerte; la muerte del alma.
La poesía es la descripción de lo indescriptible, la manifestación de un sentimiento sin referirse a él, la sangre de las venas espirituales, la voz de lo etéreo, la sublimación de lo material y mucho, mucho más.
La red que envuelve el yo superior anclándole en las profundidades oscuras de la separación tajante entre espíritu y materia, debe disiparse con paciencia y empatía, del corazón de muchos que se ignoran a sí mismos.
“Je lutte des classes” (algo así como "mi lucha de clases") . Es difícil no cruzarse con esta pegatina en las últimas manifestaciones. En el origen de este bonito trabajo, difundido a través de decenas de miles de copias, la asociación de grafistas Ne pas plier (No obedecer o no doblegarse), que se propone desde 1991, poner en práctica “medios políticos y estéticos (palabras, imágenes y frases) para participar en las luchas con formas alegres”.
Esta pegatina es consecuencia de un trabajo gráfico iniciado con “Rêve générale” (Sueño general) del que se han editado más de 150.000 ejemplares desde su nacimiento durante las luchas contra el CPE (contrato primer empleo instituido en Francia) en 2005. “Cuando había mucha división en la izquierda, esta pegatina la ha reunido”, cuenta Isabel de Bary, responsable de la asociación. La magia de un objeto gráfico seductor que circula parece repetirse con “Je lutte des classes”. Demuestra que el término lucha de clases todavía tiene su lugar en el espacio público. “Pero no sólo eso, añade Isabel de Bary, la presencia del “je” ("yo" o, en este caso "mi") es central. No un “je” de retorno del individuo, periódicamente anunciado por los ideólogos del capitalismo, sino un “je” directamente conectado en las luchas.”
« Si el mundo se salva, será por los insumisos. » Bernard Clavel ha hecho suya esta divisa de André Gide, que no ha cesado de aplicar. Desde 1945, se comprometió en la lucha por el desarme. El cita gustoso a Victor Hugo: « Elimina los ejércitos y eliminarás las guerras. »
Autor preferido por los franceses, dimitió de la Academia Goncourt y rechazó la condecoración de la Legión de Honor
Traducción de l'Humanité por Hasardevi
El escritor francés Bernard Clavel, autor prolífico cuya obra se nutría del realismo social y arraigada en el terror, murió el martes 5 de octubre a la edad de 87 años, según informó su editor.
Nacido el 29 de mayo de 1923 en Lons-Le-Saulnier (Región de Jura) en el seno de una familia modesta, se hizo aprendiz de pastelero a los 14 años antes de formarse como autodidacta ejerciendo los más diversos oficios y convertirse en periodista en los años 1950.
Su primer novela « L’ouvrier de la nuit » (El Obrero de la Noche), publicada en 1956 y apoyada cuando se publicó por Hervé Bazin y Marcel Aymé, marca el comienzo de una obra importante y rica de una centena de títulos, cuentos y novedades para la juventud, cerca de 40 novelas, ensayos y poemas. En 1968, había obtenido el premio Goncourt por "Los frutos del Invierno". Elegido para la Academia Goncourt en 1971, dimitirá seis años más tarde. Varias de sus obras han sido adaptadas en el cine y en la televisión.
En el año 1998 Clavel rechaza la Legión de Honor, declarando que prefería permanecer en “el clan de aquellos que la han rechazado”. En un comunicado dijo: “Ignoro quien ha podido proponerme, pero sin duda se trata de alguien que me conoce mal. Yo rechacé esta condecoración hace mucho tiempo cuando Jacques Duhamel, entonces ministro de la Cultura, quería entregármela. Algunos años después, Roland Dorgelès, quien me acogió en la academia Goncourt, me presionó para aceptarla: ‘Serás el único que no la tenga”. Le respondí: “¡Eso será una distinción!” No he cambiado de opinión. Si lo acepto ahora, sería renegar de mí.” Agregó que su tío Charles había recibido la Legión de Honor ‘porque había vertido abundantemente su sangre por su país en la peor carnicería que haya conocido la humanidad. Pienso que él regresaría de su tumba si me viera portar la misma insignia que él’. “Que aquel que ha creído complacerme proponiéndome esta medalla me perdone, pero yo quiero permanecer en el clan de los que la han denegado; Berilos, George Sand, Littré, Coubert, Daumier, Maupassant, Eugène Le Roy y uno de los escritores que más admiro, Marcel Aymé. No me siento mal para nada a la sombra de estos gigantes. Mucho mejor, en efecto, que dentro de la inmensa multitud de los que han merecido que se los distinga, se mezclan con los incontables que han pagado su lugar.”
Bernard Clavel había sido puesto en la lista de la promoción del año nuevo en la orden de la Legión de Honor, en grado de caballero, a propuesta del primer ministro de ese entonces.
« Hombre de convicción, firmemente plantado en una posición de pacifismo puntilloso, escribió de él en l’Humanité Jean-Claude Lebrun en 2003, el más popular de los escritores de lengua francesa no vacila en conmocionar, inscribiéndose deliberadamente a contra-corriente ».
Recreación artística del planeta descubierto por los científicosFoto Ap
Afp
Durante milenios, filósofos y científicos se han preguntado si habría otros mundos como el nuestro allí en el Cosmos, y al parecer, se ha encontrado uno.
La estrella conocida como Gliese 581 es absolutamente poco notoria en casi todos sentidos que se pueda imaginar. Es una enana roja, el tipo más común de estrella en la Vía Láctea, con un peso de aproximadamente un tercio de la masa del sol. A 20 años luz de la tierra, está relativamente cerca, pero no tan cerca como para establecer un record (ocupa el lugar 117 entre las más cercanas a la Tierra). No se puede ni ver sin un telescopio, así que tampoco es uno de los puntos brillantes que se conectan para formar la constelación de Libra. Eso explica por qué el nombre de esta estrella carece incluso de un hálito de misterio o romance.
Pero Gliese 581 tiene algo que la distingue –y es suficiente para hacerla el foco de una intensa atención científica. Hasta el momento, los astrónomos han identificado más de 400 planetas que orbitan estrellas más allá del sol, y Gliese 581 es anfitrión de no menos de cuatro de ellas, el sistema solar más poblado que conocemos, aparte del nuestro. Ese solo hecho haría a esta estrella fascinante. Pero el miércoles 29 de septiembre, un equipo de astrónomos anunció que había encontrado dos planetas más circundando la estrella, haciendo un total de seis. Y uno de ellos, a quien se dio el nombre de Gliese 581g, puede ser de verdadero significado histórico ya que sus características hacen suponer que muy probablemente exista agua ahí, agua en forma líquida, no en forma de hielo o hirviendo.
Además por su masa puede ser que exista atmósfera también. Aún falta realizar varios estudios, pero el descubrimiento es realmente alentador.
Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.
René Descartes
Filosofar ¿es analizar? ¿encontrar sentido a las cosas? ¿buscar respuestas? quizá ¿elaborar juicios?
Porque, justo leía sobre la importancia del silencio interior y la abstención de hacer juicios de valor constantemente, de prejuzgar, en otras palabras. Meditar, en el sentido sagrado o religioso del término, no es propiamente reflexionar; para reflexionar hay que echar a andar la maquinaria del cerebro: ponernos a pensar y quizá, eso nos lleve a filosofar... En la meditación se busca el silencio, detener el diálogo interno, para poder “escuchar” el latido del cosmos en el interior del micro cosmos que somos.
Pero filosofar, tampoco es leer filosofía, o citar a los filósofos. Se busca el objeto del estudio y se analiza, así: “objetivamente.”Cuando meditamos, podemos sentir nuestro dolor (me refiero al del “alma” aunque el dolor físico también se “siente” por estímulos cerebrales), no lo analizamos, sólo lo sentimos. Al racionalizar dicho dolor, comenzamos a filosofar. Si filosofar se refiere al “amor por la sabiduría” que la filosofía implica, entonces buscar una razón para las cosas, ¿involucra amor? Porque, ¿es el dolor real o imaginario? Y aquí nos desviamos al campo de la Psicología. Las emociones son más bien ¿inventos? o ¿surgen de lo profundo de la vida como respuesta al mundo circundante?
Si filosofar es intentar comprender la realidad que nos circunda y por eso es “objetiva”, entonces el objeto de su análisis sólo puede estar en la realidad. Estamos en problemas. ¿Cuál es la realidad?, porque cada cual la percibe a su manera. ¿Puede la realidad ser distorsionada? absolutamente.
Los medios masivos de comunicación son expertos en distorsionar la realidad, en acomodarla, en inclinar la balanza según los intereses predominantes que, hoy en día –y siempre ha sido así- son los de aquellos que detentan el poder. El poder material, desde luego. Volviendo a la realidad, o realidades, no puedo menos que referirme al libro que me proporcionó una base científica para sostener esto de las distintas percepciones de la realidad: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, del neurólogo Oliver Sacks.En dicho libro se asienta cómo algunos males neurológicos inducen al cerebro a percibir la realidad circundante, generalmente aceptada por otros que presencian los mismos objetos materiales, incluyendo a las personas, de una manera completamente diferente.
El autor de dicho libro y otros más entre ellos Despertares que dio lugar a la famosa película, admitió, sin embargo, que él atestiguó cómo algunos de esos seres que vivían una realidad aparte y que en su mayoría estaban impedidos para interactuar “normalmente” en sociedad, sentían una paz interior cuando vivían el fenómeno “religioso” (sea la religión que fuere) o más bien, “espiritual”. Referían que en tales momentos, podían “conectarse” con lo divino, o consigo mismos, y sentirse seguros.
Hoy en día, como nunca, la realidad circundante está siendo manipulada y distorsionada a grado tal, que difícilmente se puede comprender algún fenómeno sin “escarbar” suficientemente.
Se vive en el miedo. Se vive en el apego extremo a todo lo material y a lo superfluo. Las creencias se imponen por sobre la búsqueda de la verdad, que es objeto de la filosofía. Incluso se busca hacerla banal con frases como: “dejar de filosofar e ir directo al asunto”, como si reflexionar sobre un concepto, razonar sobre los hechos objetivos, fuera pérdida de tiempo. Racionalizar el miedo, es la mejor forma de enfrentarlo, de derrotarlo incluso.
Analizar los hechos, pero también los sentimientos, y esto conlleva a lo psicológico, implica un ejercicio de cuestionamiento de los hechos y sus causas, pero también de sí mismo y de las propias creencias, lo cual puede ayudar a centrarse en la “conciencia”. Filosofar involucra análisis, racionalización, pero también creatividad, llegar incluso a conclusiones “absurdas” por inéditas. O... a captar por fin lo “obvio”.
La lectura de un artículo sobre un “medidor” de la conciencia me empujó a escribir todo esto. El Dr. Giulio Tononi, quien ha dedicado gran parte de su vida a desarrollar una teoría sobre la conciencia, llevado en un principio por su interés en la ética, desea acceder a la medición de los grados de conciencia.
“La conciencia siempre ha sido campo de filósofos, y la mayoría de los médicos se mantienen alejados de sus especulaciones abstractas”. “Después de todo, continúa el artículo del New York Times, debatir sobre puntos como un cerebro flotando en una tina no dice mucho de cuánta anestesia debe usarse en un paciente”.
“Sin embargo, la teoría del Dr. Tononi es muy diferente, en potencia. El y sus colegas están traduciendo la poesía de nuestras experiencias conscientes en el lenguaje preciso de las matemáticas. Para hacerlo, están adaptando información teórica, una rama de la ciencia que originalmente se aplica a computadoras y telecomunicaciones. Si el Dr. Tononi está en lo correcto, él y sus colegas pueden ser capaces de construir un “metro de la conciencia” que los doctores pueden usar para medir la conciencia tan fácilmente como miden la presión sanguínea y la temperatura corporal”.
La obsesión del Dr. Tononi por la conciencia se desprende de su convicción en que las cuestiones de la responsabilidad personal dependen de la conciencia que tengamos de nuestras propias acciones. Así que tenía que descifrar primero la conciencia, lo cual lo ha mantenido ocupado la mayor parte de su vida como él mismo dice. Para estudiar la conciencia decidió ser psiquiatra y una experiencia con un paciente en estado vegetativo le convenció de que la comprensión de la conciencia no era sólo materia de la filosofía ya que se involucran cosas tan prácticas como saber si estos pacientes sienten o no dolor, y según su propio aserto, sobre esto la ciencia no dice nada.
El Dr. Tononi se volvió un experto en un estado de conciencia alterado que todos experimentamos: el sueño. Para él, el sueño es un constante recordatorio de lo misteriosa que es la conciencia. Cada noche la perdemos y cada mañana regresa a nosotros.
En las décadas recientes, los neurocientíficos han construido modelos que describen cómo emerge la conciencia del cerebro. Algunos investigadores proponen que la conciencia es originada por la sincronización de neuronas a través del cerebro. Que la armonía permite al cerebro reunir diferentes percepciones en una única experiencia consciente.
Para el Dr. Tononi estos modelos tienen serios problemas. Por ejemplo, cuando la gente pierde la conciencia en ataques epilépticos, sus ondas cerebrales se hacen más sincronizadas. Si la sincronización fuera la clave de la conciencia, se esperaría que los episodios epilépticos acrecentaran la conciencia de la gente en lugar de dejarla inconsciente.
Inspirándose en estudios realizados por un ingeniero que utilizaba fotodiodos, semiconductores sensibles a la luz, para estudiar las respuestas a ésta, Tononi comenzó a pensar en la conciencia de una manera diferente, como una forma particularmente rica de información. Nuestras neuronas son básicamente finos fotodiodos que producen estallidos eléctricos en respuesta a señales entrantes. Pero las experiencias conscientes que producen, contienen mucho más información que en un solo diodo. Es decir, se reduce mucho la incertidumbre ya que mientras un fotodiodo puede estar en uno o dos estados, nuestro cerebro puede estar en uno o trillones de estados. De modo que mientras un fotodiodo puede distinguir entre luz y oscuridad, pero no entre niveles de luz o entre una pantalla que refleja una película de Chaplin u otra que proyecta un anuncio comercial de papas fritas, nosotros si distinguimos entre una película de Chaplin y unas papas fritas y más aún, nuestro cerebro puede ir en un estado distinto de un marco de la película al siguiente. “Uno de dos no es mucha información, pero si es uno de trillones, eso es mucho.”
Con lo anterior, podemos vislumbrar apenas la complejidad e importancia de la conciencia humana.
Por otra parte, el Dr. Chopra hablaba de cómo, al cobrar conciencia de sí misma, la gente podría quizá mirar lo obvio con una nueva luz.
Si cada cual está convencido de su propia realidad, de acuerdo a su nivel de conciencia, habrá que ir más allá de la propia mente. Algunas de las creencias que guían nuestros actos, a veces las más poderosas, están escondidas en el inconsciente. Traemos un bagaje de condicionamiento del pasado que pesa en nuestras vidas y el cual simplemente no analizamos porque incluso podemos vivir ignorando su existencia. Para ello, debemos desarrollar la conciencia de sí mismo antes que todo. Y es posible que así los hechos que resultan evidentes puedan ser observados a la luz de una nueva perspectiva.
Al parecer, buena parte de lo que nubla la conciencia es un legado de creencias fuertemente adheridas a la psique. A veces lo “evidente”, no lo es para todo el mundo.
El cineasta francés, uno de mis favoritos, murió el domingo 12 de septiembre a los 80 años.
Figura de la Nouvelle Vague ("Nueva Ola". Grupo de cineastas del cual Chabrol es fundador a finales de los años 50), gustaba de masticar los defectos de la burguesía provinciana en sus películas con el mismo placer que disfrutaba la comida, dice el periódico l'Humanité en su reciente edición.
Nació el 24 de junio de 1930 en París y se licenció en Letras. Participó, siendo crítico de cine, en el lanzamiento de la Nouvelle Vague. Escribió en los Cuadernos de Cine (1952-1957) al lado de François Truffaut y Jacques Rivette.
Claude Chabrol se impone rápidamente como autor, realizador y productor de películas. Gana premios como el Jean Vigo y el Oso de Berlín.
Gracias a una Herencia, financia Le Beau Serge, su primer película y la primera de alguna importancia de la Nueva Ola, que sale justo antes de A bout de souffle (Sin Aliento) de Jean-Luc Godard, con Jean Paul Belmondo como estelar.
"Honestamente, explicó recientemente, transformé menos la faz del cine mundial que Godard. No tengo nada de espíritu serio, es terrible".
"Tengo la impresión, dijo Chabrol, de ser el último de los individualistas, nunca pude participar seriamente en algún grupo, el que sea. Nunca he tenido ganas de ser representado por otro que yo mismo. La única vez que me comprometí en una causa, fue en 1968, durante el incidente Langlois para la Cinemateca Francesa. Y eso porque me sentí personalmente afectado."
Se casó por segunda vez con la actriz Stéphane Audran, que fuera una de sus "intérpretes fetiche" (La femme infidèle, La mujer infiel, recientemente "refrita" en un filme norteamericano, y El Carnicero, ambas de 1969 así como otras más recientes).
Describe con crueldad y "gula", las costumbres de la Burguesía de provincia, con sus escándalos asfixiados bajo una respetabilidad de fachada, sin vacilar en la descripción, hasta la perfidia.
Con la película Violette Nozière (1978), un célebre parricidio de los años treinta, Chabrol contribuyó a revelar el talento de la actriz Isabelle Huppert, a quien dirige en 1995 en La Ceremonia,inspirada por el affaire de las hermanas Papin, en la cual Huppert es una analfabeta loca en una lucha de clases, donde, según el cineasta, "la incapacidad de leer se presenta como un sufrimiento de la mirada, el dolor visceral de Sophie, excluida del mundo, de los que pueden controlar lo que ven".
En Cannes en 1978 con Jean Carmet, Stéphane Audran, Isabelle Huppert, para Violette Nozière. (AFP)
También le da a Huppert el rol principal en: Une Affaire de femmes (asunto de mujeres) 1988, Merci pour le chocolat (gracias por el chocolate) 2000, premio Louis-Delluc y Madame Bovary.
Más ligeros, los filmes Inspector Lavardin y Pollo al vinagre, con el actor Jean Poiret, tuvieron un gran éxito.
Su obra (más de 80 filmes para cine y televisión) fue coronada por el Premio René Clair de la Academia Francesa (2005) y el Gran premio 2010 de los autores y compositores dramáticos.
Es posible que hoy una parte de los franceses, o del público en general, encuentre sus películas algo aburridas debido a que en el nuevo cine de "acción", se impresiona al espectador con trucos y efectos además de un torrente de palabras y sucesión de imágenes para manipular sus emociones; no obstante, me parece un gran exponente del cine "noir" del género de la novela negra en donde siempre hay alguien asesinado y sin embargo, poca sangre corre en la cinta. Más bien es la historia en sí misma y no el desenlace lo que importa, la sucesión de retratos que intentan mostrar quizá, la psique del personaje ¿o no? Como sea, me encanta Chabrol y seguiré disfrutando sus filmes. ♦
El cambio verdadero en México radica en gente de luz que conjunta sus cualidades para el despertar colectivo de una Sociedad encadenada a la decadencia bajo intereses de oligarquía nacional y extranjera que obtiene su riqueza pese a depredar el mundo. Escucha @DelCaosAlCosmospic.twitter.com/6N05spN6fS
De vez en cuando hay que hacer una pausa contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana examinar el pasado rubro por rubro etapa por etapa baldosa por baldosa y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades.
Mai lli sa ze nen. I ga ryo shullo. Toku nyu mu-jo do. Soku llollu busshin.
En todo momento estoy pensando cómo puedo hacer para que los seres
vivientes ingresen en el camino supremo y adquieran rápidamente el cuerpo de un buda.
Del Sutra del Loto.
Shakyamuni