El Amor Compasivo

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Por Hasardevi
Noviembre, 2017

La misión colectiva de la humanidad en el cosmos radica en la práctica de la compasión.

 ✨🌟✫ Daisaku Ikeda
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El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, escribió: “El verdadero amor compasivo que expone el budismo no tiene nada que ver con la lástima ni con el sentimentalismo. Esto se debe a que la lástima o el sentimentalismo no bastan para apoyar a otro a lograr la victoria en la vida; no sirven para aliviar realmente el sufrimiento e impartir alegría…”.

El escritor de "Las venas abiertas de América Latina", Eduardo Galeano, dijo que "A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder." Comparto en parte el punto de vista.

Diferenciar entre compasión y aflicción

La visión Budista refleja, ante todo, el gran respeto por la dignidad de la vida y es la condición sine qua non para la iluminación, porque surge de manera natural del corazón de las personas; es el deseo ferviente de que todos los seres vivos y sensibles dejen de sufrir y que logren también su propio esclarecimiento.

Es común que se confunda la  compasión con la aflicción, por eso se debe distinguir con claridad ya que la compasión no implica el sufrimiento, mientras que el afligirse por otro no sólo no ayuda mucho sino que, por ser motivo de sufrimiento, puede llevar a "mirar hacia otro lado" y no precisamente por indiferencia pero sí por debilidad. A través de una clara visión de las cosas, se aprende a ver el sufrimiento en el mundo sin llevarlo al interior de nuestra vida, sin dejarse agobiar, sin tomarlo de manera "personal", porque de otra forma se termina por debilitar la propia vida y no se es capaz de ayudar ni a los otros ni a sí mismo, con el peligro de caer en la depresión. Y es que, cuando se toma todo "personalmente" es fácil llegar a sentirse deprimidos y agobiados. 

Para poder evitar lo anterior, es menester hacer a un lado los propios miedos, los propios problemas sin resolver, penas personales que se vienen arrastrando, y desde luego y muy importante: los apegos... El tema de los "apegos" es vasto y lo trataré en otra oportunidad, pero baste distinguir entre la definición del apego emocional que la psicología ofrece y el apego desde el punto de vista de la filosofía Budista.

Vinculación afectiva intensa 

El apego emocional es descrito como una vinculación afectiva, intensa y duradera que se desarrolla entre individuos. Esto puede ser hasta cierto punto aceptable cuando se trata de una protección biológica, pero no deseable cuando impide una madurez emocional que ata y/o disminuye capacidades. 

Liberación de los apegos

Desde el punto de vista budista, la causa fundamental del sufrimiento radica en los apegos...  a todo. Material y espiritualmente hablando. Otra causa es el desconocimiento de que el mundo se rige por el cambio constante y la "transitoriedad de todos los fenómenos;" el flujo incierto de la vida. Es por ello que algunas corrientes budistas tempranas predican la extinción de los deseos para terminar con los apegos. Pero, mientras se está vivo, eso es absolutamente imposible.

El Budismo de Nichiren, por el contrario, habla de "canalizar los deseos" y encontrar el equilibrio. El Dr. Ikeda nos dice que un apego tiene que ver  con los deseos, ansias e impulsos, algo que nos mantiene ‘atados’ en algún aspecto de nuestro corazón, y añade que el Budismo de Nichiren enseña que la interpretación correcta de ‘hacer que renuncien a sus apegos’ debería ser  ‘hacer que se iluminen con respecto a sus apegos’. No es cuestión de erradicar los apegos, sino de verlos claramente. Es decir, discernir la verdadera naturaleza de los apegos.

La compasión en la acción 

Es primordial, entonces, entender la naturaleza de nuestro propio sufrimiento, y para ello, la práctica budista, ya sea la meditación, la "atención plena" (mindfulness),  la introspección, incluso la filosofía en la que podemos aprender a pensar y dilucidar lo que ocurre en nuestro interior, ayudan a un mejor manejo no sólo de las "emociones", sino del modo de ver y percibir el mundo. 

"Quienes viven sujetos a los apegos generados desde su yo inferior -dice Ikeda- invariablemente quedan controlados por el egoísmo y la negatividad. Es necesario trascender nuestra ignorancia y oscuridad interior, trabajar en un 'yo superior' o identidad verdadera y así poder llegar a sentir un agradecimiento infinito por todos los que nos rodean, por quienes nos han apoyado, y nos han ayudado a ser lo que somos. Todo se reduce, entonces, a si vivimos basados en nuestro yo superior o permanecemos apegados a nuestro pequeño yo”. 

El pequeño ego que nos vuelve egoístas, impide por razones obvias que surja la compasión sincera y ese es el problema del apego irracional. Sólo trascendiendo el "yo inferior" del apego egoísta, se llega a sentir la compasión del "yo superior". En eso consiste conocer la naturaleza de los apegos y sufrimientos que conforman nuestra historia personal.

El Dr. Daisaku Ikeda dice: "Debido a que la naturaleza humana es la causa de graves problemas, también es la fuente de sus soluciones.  La compasión es la antítesis de los aspectos destructivos del ser humano y nace a partir de un sentimiento de solidaridad que anhela la felicidad y el desarrollo mutuo."

Ikeda invita a la práctica del Budismo que incluye la comprensión de algunos textos budistas, entre otras disciplinas que pueden ser realizadas en forma práctica, pero también a entender que la vida del Buda, fue una vida de gran acción y diálogo constante con la gente, lo cual era la manifestación de su infinita compasión.

Amar no es sufrir

Así como amar no debe ser sufrir, el amor compasivo no debe ser un suplicio. No es fácil encontrar el equilibrio y sin embargo, es posible. La clave se encuentra en estas palabras de Daisaku Ikeda: 


Cuando tomamos conciencia de nuestra verdadera identidad –es decir, nuestro yo superior—, podemos obtener una sabiduría infinita y trascender y refutar todas las ilusiones y sufrimientos derivados del apego a nuestro yo pequeño. Aquí yace el camino para construir una felicidad genuina”. 

"Una de las características principales del yo superior es la misericordia o el amor compasivo. Un estado liberado de los apegos es cuando una persona puede utilizar toda su energía en actuar con consideración por el bien ajeno, en lugar de utilizarla en debatirse en el remolino de sus apegos."