NO MÁS PAN DE MUERTO

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Por Hasardevi 31 oct. 2009

Ahora sí que casi lloré de risa, y es que no es para menos. Procedo a narrar:

Me encontraba yo disponiendo en la cocina cuando recibo la llamada de Jeremías quien me comunica, no sin temor a mi consabido escepticismo: "No encontré pan de muerto en ..." (cierta pastelería con varias sucursales en este curioso villorrio), "Porque -continúa mi todavía asombrado esposo- me dijeron que ya no lo elaborarían debido a que ‘va en contra de sus creencias religiosas’".

Más allá de saber a cuáles de todas las creencias religiosas en este mundo se podrían referir, me resultaba hilarante por demás que fuera precisamente esa la “razón” para dejar de hacer y, sobre todo, vender (por lo redituable) el tradicional y sabroso pan.

La risa me duró un buen rato pues no podía dejar de pensar en la solemnidad de la empleada haciendo semejante declaración y la cara de incrédula burla del, de por sí, muy serio Jeremías.

Lo relatado sucedió hace un año, este año, y sólo por el morboso gusto de preguntarle a la dependienta “¿cuáles?” aludiendo a las creencias religiosas en el momento que eso contestara al inquirirle por el pan de muerto, me dirigí a la pastelería, cuando al verla recordé lo dicho por Jeremías y la buena risa que me había provocado. Lamentablemente para mí, tenían un letrero (con muy otras “razones” para no vender dicho pan) al cual la aburrida vendedora señaló con fastidio por haber tenido que explicar por-qué-no-había-pan-de-muerto- seguramente muchas veces. Salí decepcionada. Ni modo.

Por cierto, más prehispánica no podía ser esta costumbre, aun cuando desde luego, dicho pan como tal no existiera en aquellos tiempos dado que no se contaba con el trigo traído posteriormente de Europa.

La forma circular del pan simboliza el ciclo de la vida y la muerte. Se dice que la forma abultada semeja una tumba, la bolita de encima, tan rica, es el cráneo y a los lados, saliendo de éste, se forman los huesos. Aunque algunos dicen que la bolita es más bien el corazón.

Pero historiadores y cronistas coinciden en que este pan “de muerto” alude a los sacrificios humanos en los que se ofrecía el corazón a la deidad, mismo que los españoles horrorizados cambiaron por el pan. Es de comprender entonces por qué la decisión de no ser un “hereje” y andar haciendo y vendiendo ese pan para que los mexicanos antropófagos se agasajen (aun cuando, me sigo preguntando a qué creencias de todas se podrán referir ya que conocido es que Jesús, el Cristo, compartió el pan y el vino diciendo a sus discípulos “comed y bebed de este pan y vino porque son mi cuerpo y sangre”, si mal no recuerdo. Cosa que me parece de un simbolismo maravilloso.

Hay quienes dicen que las cuatro (originalmente cuatro debían de ser) protuberancias en forma de huesitos que salen de la bolita (cráneo o corazón) del pan, están en forma de cruz porque “con ellas se designan los cuatro rumbos del nahuolli (universo)”. Y que son, al mismo tiempo, los cuatro puntos cardinales “definidos por igual número de divinidades: Quetzalcóatl-Camaxtli, Xipetotec, Tlaloc-Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, expresiones de la concepción del mundo prehispánico”. Por cierto hay una semejanza con el Budismo que alude siempre a las Cuatro Direcciones. Interesante afinidad de nuestros ancestros.

A mi modo de ver, nada lo identifica más a uno con sus raíces que la comida, es por demás, uno puede amar el sushi, por los nexos entrañables con amigos y camaradas; las crepas y el vino, habida cuenta de sus ancestros franceses, pero, un buen pan de muerto con aroma de azahar, lo remonta a uno a su niñez, al panteón de San Fernando, a la taza de humeante chocolate en donde lo sopeaba con sin igual glotonería. Todo el ritual, desde acompañar al abuelo a la panadería, señalar la calaverita de azúcar deseada y esperar el momento después de la merienda para degustarla al calor de los cuentos de aparecidos y espantos para por la noche traer al gato bajo las cobijas y no temer tanto a la calaca con quien momentos antes uno “chanceara” (de chancero: bromista, juguetón, jaranero; de nada).

Mictlan nos espera a todos, Mictlantecuhtli y Mictlancuatl dios y diosa de la tierra de los muertos (Mictlan), reinan por estos días. Si morir da miedo, nosotros (los mexicas) suavizamos con eufemismos la acción: yo por mí prefiero “palmar” que “chupar faros”, quizá aceptaría “dar la vuelta” ya que eso es signo del eterno retorno. O sea que regreso, como quiera. Curioso que en casi todas las tradiciones ancestrales: indígena, egipcia y del lejano oriente, se hable de cruzar un río y que si en Egipto los gatos eran los acompañantes del muerto en México lo era el xoloizcuincle, el perrito sin pelo que servía de guía en el trayecto; se dice que el muerto llevaba un jade en la boca que recogería el jaguar en la siguiente orilla. Dicho izcuincle no debiera faltar en ofrendas; fuera calabazas, ya que éstas, aunque lindas, sirven para espantar a las ánimas y aquí la catrina les da la bienvenida.


Nada hay que temer si se ha vivido bien, todo es luz al dar la vuelta, todo es aprendizaje en Aztlan hasta el retorno a Mictlan. Y la risa, es un himno a la vida.

¡Que vivan los muertos!


  • Candide Title page of the 1759 edition published by Sirène in ParisLa muestra incluye las 17 ediciones de 1759 y otras posteriores de esa pequeña novela filosófica, 250 años después de crear escándalo en Europa.

AFP
Publicado: 29/10/2009 12:13

Nueva York. La Biblioteca Pública de Nueva York inaugura este viernes una exposición dedicada al Cándido de Voltaire y la vigencia de ese cuento filosófico, 250 años después de crear escándalo en Europa.

La muestra incluye las 17 ediciones de 1759 de esa pequeña novela y el único manuscrito conocido, tomado directamente en francés del dictado de Voltaire y corregido de puño y letra por el escritor (1694-1778).

La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 25 de abril, abarca además ediciones posteriores -incluyendo versiones en cómic- y documentos sobre obras de teatro y hasta una ópera inspiradas por el libro.

En su breve novela, Voltaire parte de la constatación de que la historia del ser humano es "una serie de desgracias inútiles" sin sentido, contrariamente a lo que profesan algunas religiones, incluyendo la cristiana.

A final, tras un largo periplo por el mundo en el que sufre varias desventuras y deplora que la persona de sus sueños se volvió fea y amargada, Cándido recomienda como filosofía de vida "cultivar nuestro propio jardín".

"Cándido es una sátira maliciosa y divertida con decenas de blancos", dijo Paul LeClerc, director de la biblioteca, que explicó ser admirador de Voltaire y fanático del libro desde su adolescencia.

Según LeClerc, "debajo de su engañosa ligereza, hay una búsqueda profunda sobre cómo la humanidad debe comprender y afrontar la maldad en el mundo".

El libro tuvo un éxito fulgurante, con 20 mil ejemplares publicados el año de su lanzamiento. "Voltaire fue un famoso en vida, la primera estrella de rock literaria", dice LeClerc.

Por el tratamiento satírico de temas como la religión, la sexualidad y el poder, Cándido fue blanco de la censura en Francia y en el Vaticano, lo cual probablemente no hizo sino exacerbar su popularidad.

Entre los objetos incluidos en la exposición de Nueva York se destaca un portafolio de cuero rojo que lleva grabado en letras doradas el nombre del escritor, con el que Voltaire viajaba por la Europa del siglo XVIII.

Publicado por Hasardevi | 18:26 | 0 comentarios »


Los que continuamente se quejan de las circunstancias que les rodean, encuentran que el éxito siempre los elude. Así también aquellos que hablan mal de otros o inventan excusas para sus propios fracasos. Daisaku Ikeda


Propuesta Antinuclear

Por Daisaku Ikeda (Presidente de la Soka Gakkai Internacional)

La única manera de superar el problema de las armas nucleares, que constituyen fuerzas que instigan la división y la destrucción del mundo, será el esfuerzo solidario que realicen los ciudadanos comunes para inaugurar, con la energía impulsora de la esperanza, una nueva era en la historia de la humanidad.

Si bien la amenaza de una guerra nuclear global ha disminuido desde la finalización de la Guerra Fría, el número de estados que poseen armas nucleares casi se ha duplicado desde que el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) entró en vigencia en 1970. Existen todavía unas veinticinco mil ojivas nucleares alrededor del mundo. Al mismo tiempo, se intensifica cada vez más el temor de que la difusión de tecnología y de materiales para la elaboración de dichas armas a través del mercado negro propicie la inenarrable pesadilla del terrorismo nuclear.

Quisiera dirigirme a los líderes de todos aquellos estados que poseen armas nucleares o que basan su propia seguridad en el armamento atómico de otros países, y exhortarlos a que se pregunten:

¿Son realmente necesarias las armas nucleares? ¿Por qué tenemos que conservarlas?
¿Qué nos da el derecho a justificar nuestros propios arsenales nucleares, cuando nos permitimos cuestionar a otros estados por poseer los suyos?
¿No existe para la humanidad más opción que la de vivir bajo la amenaza de las armas nucleares?

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Translated vendredi 23 octobre 2009, par J.A. Pina

Para regenerarse las células del cuerpo humano se duplican, igual que el ADN que contienen. Esta duplicación debería acarrear una degradación del código genético. Pero una enzima, la telomerasa evita este “envejecimiento” del ADN. Esto es lo que han descubierto los tres investigadores galardonados con el Premio Nobel.

El premio Nobel tiene 100 años. ¿Habrá una relación en el hecho de que sean los investigadores que luchan contra el envejecimiento los que acaban de ser recompensados con el prestigioso premio ? Más allá de los secretos de la eterna juventud, los trabajos premiados permiten, sobre todo, comprender mejor la división de las células y abren nuevas perspectivas terapéuticas.

En un ser vivo, las células se dividen permanentemente. Cada día, centenares de miles de células mueren y otras nacen. Pero cuanto más se avanza en edad, menos se regeneran las células. Actualmente existen varios factores que explican este envejecimiento. El premio Nobel de medicina 2009 acaba de recompensar a tres investigadores por sus trabajos en este campo. Pequeño curso de biología celular : En casi todas las células de nuestro cuerpo (piel, huesos, intestino, etc.) hay un núcleo. En el interior de este núcleo se encuentran los cromosomas. Estos cromosomas están compuestos de una molécula de ADN, una doble hélice enrollada sobre sí misma. Antes de que la célula se divida y de nacimiento a otras dos células idénticas, el ADN debe duplicarse. Sin embargo, durante este proceso de copia, el extremo de uno de los filamentos de la doble hélice no puede ser copiado. El cromosoma debería por tanto perder un pequeño fragmento de sí mismo en cada duplicación. Pero esto no ocurre. El cromosoma no solamente se copia correctamente, sino que sigue estando igualmente protegido de la degradación, del envejecimiento. En los años 1980 los laureados del Nobel explicaron este fenómeno : en cada extremo del cromosoma, en la región de los telómeros, Elizabeth Blackburn y Jack W. Szostak descubrieron que las secuencias repetidas de ADN impedían su degradación. Más tarde, la misma Elizabeth Blackburn, pero esta vez con Carol W. Greider, estudiante en aquel tiempo, descubrió que esta secuencia de ADN del telómero se construye por una enzima : la teloremasa.

Hoy los científicos comienzan a comprender la importancia de estos descubrimientos. Observan que cuando los telómeros se acortan, las células ralentizan su división y a veces la detienen. Por otra parte, las mutaciones en la telomerasa logran los mismos efectos : en los dos casos, la célula sufre un envejecimiento prematuro. Pero de aquí a encontrar el secreto de la eterna juventud, hay un gran paso que pocos científicos franquean. Y con razón, comprender el mecanismo del envejecimiento celular no es comprender el mecanismo del envejecimiento de un organismo completo. La realidad es, desgraciadamente, mucho más compleja y los estudios numerosos en este campo.

Estos descubrimientos tienen otros importantes hallazgos. Las células cancerosas tiene la facultad de permanecer eternamente jóvenes. Éstas se dividen indefinidamente y ocurre que ellas preservan sus telomeros. ¿Cómo evitan el envejecimiento celular ?

Una de las explicaciones investiga el hecho de que estas células tengan una telomerasa muy activa. Los ensayos clínicos de vacunas dirigidas contra estas células están actualmente en periodo de pruebas. Estos tres premios Nobel recompensan por tanto los descubrimientos que han añadido un nueva dimensión a la comprensión de los complejos mecanismos celulares, y estimulan el desarrollo de terapias prometedoras.


LLUÍS AMIGUET - 21/10/2009

Ken Blanchard

Ahora celebro el 40. º aniversario... De mi 30. º cumpleaños (tengo 70). Y la Biblia no dice nada de jubilarse ni habla de ningún patriarca con menos de 80. Nuestra sociedad necesita menos exámenes y más educación. Convertir la política en profesión es pervertir la democracia

Sufrimos a Maddoff, y otros como él, y aun padecemos la avaricia de Wall Street y la banca, donde los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos... ... ... "Si no nos pagamos estos bonus millonarios - argumentan-,los mejores se van a otros bancos y países...". Pero, ¡por Dios santo!: ¿cuánto hay que pagarle a un banquero para que se sienta bien retribuido? ... ¿Cuánto tiene que cobrar un gestor o un político para no tener la tentación de robar? Robar no es algo nuevo precisamente. No, pero lo que sí es nuevo y preocupante es que todo nuestro sistema se fundamente en el fomento de la avaricia sin límites. Tampoco la avaricia es novedad. Pero antes se acumulaba para invertir y crear empleo - por eso los demás contribuíamos-,pero ahora se acumula sin ninguna relación con la economía productiva. ¿Por qué? Porque nuestro sistema - desde preescolar hasta la jubilación-nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos... Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.

¿No ha sido siempre así? Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores. Tampoco me parece tan novedoso. Es una perversión que nos condena a la obsesión de acumular y a la infelicidad. Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos. Tendemos a confundir valor y precio. Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario. ¿Del parvulario a Wall Street? ¿Hay algo más egoísta que un bebé? ¿Hay alguien más centrado en sí mismo que un preescolar? ¿Y sabe por qué? ¿. ..? Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer - desde papá hasta el jefe-en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar... Pues dependerá de cada colegio... Esa obsesión conduce desde el aula con sus notas trimestrales hasta la obsesión empresarial por la presentación en bolsa de las cuentas trimestrales de resultados: un cortoplacismo que desincentiva la inversión a largo plazo, la que crea riqueza duradera y creciente. No sé si veo la relación... Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street. ¿Acaso no haría usted exámenes ni presentaría resultados empresariales? No me obsesionaría con ellos, porque sólo son un medio: no un fin. Los Maddoff del mundo son esclavos de esa mentalidad: vales lo que consigues y todo vale para conseguirlo. Millones de padres niegan el cariño a los hijos que llegan con malas notas... ¿Qué haría usted? ¿Darles una fiesta? Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer. Así usted incentiva la mediocridad. Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.

¿Qué prefiere: tener un médico educado con exigencia y resultados o con mucho amor y ninguna exigencia? Un médico obsesionado con los resultados y su carrera tendrá la tentación de utilizar a sus pacientes para acumular dinero o méritos. Será mal médico, porque el paciente debe ser el fin y no el medio de toda medicina. Cualquier profesional cuya autoestima no dependa tan sólo de acumular dinero o medallas acabará haciéndolo mejor. Vivirá menos estresado seguro. Tendrá la oportunidad de no depender de la acumulación cuantificable para medir y gozar de su propia autoestima: sólo así podrá ejercer su profesión convirtiendo a sus clientes en fines y no en medios. Si no hay nota, ¿para qué esforzarse? Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.

Publicado por Hasardevi | 10:16 | 0 comentarios »


El tiempo en que experimentamos el más intenso sufrimiento, una agonía insoportable y un punto muerto aparentemente insuperable, es en realidad una espléndida oportunidad para hacer nuestra revolución humana.